2008-06-03

JUICIO ORAL A LLAITUL Y PAINEMILL

03 de junio de 2008
PARTIÓ ESTE LUNES Y PARTIDO HUMANISTA Y EX JUEZ JUAN GUZMÁN PRESIDEN LA DEFENSA


Señalaron que juicio esta lleno de vicios, pruebas infundadas y testigos ocultos en biombos

Defensa se lució. Pusieron énfasis en la falta de pruebas claras y la deficiencia de las mismas que presentó una Fiscalía vacilante "Eso de que durante parte de la declaración se habían movido escritorios, se desenchufaron los micrófonos por algunos instantes y que sólo hay una parte de la cinta audible, es un hecho absolutamente irregular", comentó vicepdte. del partido Humanista.

"Con muy buen pie para los comuneros" se inició finalmente este 2 de junio en Temuco el litigio en contra de los dos imputados de quemar maquinaria forestal en la comuna de Chol-Chol, el 2006. Uno de ellos, jefe de la Coordinadora Arauco-Malleco, cayó tras la declaración bajo tortura que se obtuvo de Painemill, en un proceso cargado de vicios y que hizo que la tienda naranja se traslade con todo a la capital de la IX Región, pues lo califica como "un juicio emblemático en la lucha por los Derechos Humanos".

Una comisión de abogados, presidida por el ex juez Juan Guzmán Tapia, que procesó al general Augusto Pinochet, y el director de la Fundación Laura Rodríguez, Juan Enrique Prieto, llegó ayer domingo al sur para encabezar desde hoy la defensa de Roberto Painemill y Héctor Llaitul, jefe militar de la CAM. "Una defensa que se lució", precisa el Vicepresidente del Partido Humanista, Fernando Lira, quien los acompañó en su traslado a Temuco ya que fue la tienda naranja que, cuando conoció de cerca el caso y su nulo avance en Tribunales, solicitó el apoyo a ambos juristas.

"Este no es otro juicio más contra el pueblo mapuche, donde nuevamente aparece la inconsistencia e inadmisibilidad de pruebas, fraguadas en un confuso operativo. Es un juicio emblemático en la lucha por los Derechos Humanos", dice categórico Lira sobre el procesamiento de ambos mapuches, en especial en referencia a la declaración de uno de los testigos, la que fue extraída bajo tortura. "Según el propio relato de Painemill, tan duro fue su interrogatorio que incluso denunció a su propio padre quien no fue aceptado como inculpado", agrega el también Vicepresidente de la Agrupación de Ex Presos Políticos de Chile.

A Roberto Painemill –quien se encuentra detenido en la cárcel de Lautaro desde diciembre del 2006- se le detuvo mientras circulaba en una camioneta por un camino cerca de Chol-Chol. En ese lugar, fue abordado por un grupo de encapuchados que lo condujeron en su vehículo hasta un punto donde le obligan a detenerse y donde desaparecen. Minutos más tarde, Painemill es detenido por guardias forestales y entregado a carabineros bajo los cargos de sospecha de robo. Una vez en el retén de Chol-Chol, se le acusó de participar en un incendio a algunos kilómetros del lugar en que es detenido y de porte ilegal de armas, dado que misteriosamente aparecieron junto a él dos pistolas.

Posteriormente, bajo presiones físicas y sicológicas, y sin estar presente su abogado defensor, se le entregaron nombres y fotos, obligándole a inculpar a varios dirigentes mapuches a quienes posteriormente se les acusó de la autoría de un incendio de maquinaria propiedad de la Forestal Mininco, distante 5 kilómetros del lugar de su detención. En presencia de dos fiscales y de un gran contingente de carabineros y de agentes civiles, Painemil es presionado a firmar una declaración en la que terminó por inculpar también al dirigente mapuche y uno de los emblemas de la Coordinadora Arauco-Malleco, Héctor Llaitul, quien para el momento de los hechos no se encontraba en la zona.

Al respecto, el abogado humanista Juan Enrique Prieto realizó hoy una destacable intervención en la que precisó en forma precisa, certera y elocuente que "el proceso que afecta a Painemill está cargado de vicios y el que afecta a Llaitul se funda en una declaración absolutamente improcedente e ilegal". Asimismo, puso énfasis en la falta de pruebas claras y la deficiencia de las mismas que presentó una Fiscalía vacilante, destacando el extravío del registro de audio de Roberto Painemill ante el tribunal de Nueva Imperial, donde declara invalidando su primera declaración y exculpa a quienes involucró bajo presión. "Eso de que durante parte de la declaración se habían movido escritorios, se desenchufaron los micrófonos por algunos instantes y que sólo hay una parte de la cinta audible, es un hecho absolutamente irregular", manifestó.

Desde que se instaló en Temuco, Prieto inmediatamente inició un intenso trabajo en la oficina del PH regional y, junto a él, se formó un equipo de humanistas y colaboradores a objeto de estar bien preparados para esta semana de junio en que se desarrollará el juicio oral, en los Tribunales de Temuco.

La complejidad del caso requiere toda la colaboración que ha sido posible conseguir, ya que la declaración de Roberto Painemill se realizará en mapudungun, lo que implica buscar un traductor y varias complicaciones en lo que a comprensión se refiere.

Escalada represiva sin límites"

Para el Vicepresidente del Partido Humanista, "mediante la declaración de Painemill, al más puro estilo de los agentes de la dictadura militar, la fiscalía formaliza una acusación que en definitiva involucra a varios dirigentes mapuches que arriesgan condenas que van de 5 a 10 años. Con ello, no sería excesivo pensar que se trata de un montaje político (que la Defensa de los imputados intentará probar durante el juicio oral) y cuyo único objetivo es privar de libertad a estos dirigentes, para desarticular las movilizaciones a favor de la recuperación de la cultura, la dignidad y de las tierras mapuche amparando la expansión económica de grandes empresas".

De hecho, Fernando Lira pone como ejemplo los dos testigos que declararon hoy tras biombos en contra de los acusados, "claramente en señal del peligro que corrían al dar su testimonio", comenta irónicamente. Asimismo, cuestionó lo sucedido esta mañana en la capital de la Araucanía, donde el atentado contra una sucursal bancaria fue ligado al juicio a ambos mapuches. "Para mí esto no es más que parte del montaje contra Llaitul y Painemill. Si se está hablando que la CAM es responsable del hecho cuando lo que menos quieren esos dirigentes es verse involucrados en algo así", precisa Lira.

"Así las cosas –agrega-, los humanistas no podemos dejar de denunciar que este juicio continúa en la línea de formalizar y condenar por cualquier medio, recurriendo incluso a la declaración obtenida con tortura, a operativos concertados entre fuerzas policiales y civiles, con participación de guardias privados al servicio de grandes empresas. Señalamos también que hoy se trata de un juicio que involucra al pueblo mapuche, en que los derechos humanos de los imputados no son debidamente garantizados y que los intereses de las grandes empresas cuentan con todo el apoyo y la credibilidad del sistema político, pero mañana podrían ser otros actores sociales los afectados en juicios de este tipo en una escalada represiva sin límites".

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